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Agua

Tu guía para reconocer el agua como fuente de salud.

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Aguas duras para cocinar: ¿Cómo nos puede afectar la dureza del agua?

Agua dura: ¿Qué es y cómo se clasifica?

Las aguas duras se caracterizan por tener una alta cantidad de sales disueltas de calcio y magnesio, así como otras sales minerales. Para medir el grado de dureza se utilizan los mg/l de CaCo3, un valor que nos permite clasificar las aguas en blandas, semiblandas, duras, muy duras y extremadamente duras. Su clasificación varía según la ubicación geográfica y el sistema de agua del hogar.

 

¿Las aguas duras son óptimas para cocinar?

La primera pregunta que puede surgir es si las aguas duras son óptimas para cocinar. Para responder a ello, hay que considerar dos datos importantes. Hay que tener en cuenta que el grado de dureza del agua es uno de los indicadores principales para valorar su calidad. Además, sabemos que el agua blanda es sin duda más recomendable para la cocina, según los profesionales de la industria alimentaria, como técnicos o cocineros.

 

¿Cuáles son los efectos del agua dura?

  • Más tiempo: Cuanto mayor es la dureza del agua, mayor es su tiempo de cocción. De hecho, la diferencia puede ser abismal entre aguas duras y blandas en cuanto a tiempos de remojo y de cocción, ya que las duras pueden necesitar hasta el doble de tiempo en algunos casos.
  • Más coste: Cuanto mayor sea la dureza del agua, mayor será su cocción, pero también lo será el gasto en suministros del hogar, como agua y energía (gas o electricidad).
  • A nivel nutricional, pierde vitaminas y antioxidantes. Cuando cocemos alimentos en agua se produce una pérdida de vitaminas y antioxidantes que aún se acentúa más cuanto mayor es el tiempo de cocción. Es por ello que los expertos en nutrición recomiendan procesos de cocción breves, sobre todo en hortalizas, para preservar sus propiedades.
  • Sabor más desagradable: No olvidemos que, aunque las materias primas sean de calidad y la receta sea exquisita, el sabor del plato no podrá ser inocuo a esa agua donde se ha hervido, cocido, etc. El tema aún se agrava más si utilizamos esa agua para preparar cubitos de hielo y servirlos en bebidas.
  • Recetas con resultados distintos. ¿Te ha ocurrido alguna vez que preparas paso a paso una receta sin perder detalle, pero por su resultado o sabor parece otra distinta? No es de extrañar que el agua y todo el proceso culinario haya cambiado esa receta que preparaste con tanto cariño.

 

¿Qué soluciones existen?

  • Uno remedio popular que nos permite solucionar de modo puntual este problema es poner a hervir agua y dejarla enfriar, pues la ebullición precipita las sales convirtiéndose en un agua con mineralización débil, lo que acabará reduciendo su dureza. Eso sí, esta práctica supondrá un mayor uso de agua, más coste y más tiempo.
  • Por ello, una de las soluciones definitivas pasa por instalar un descalcificador, muy útil para reducir los niveles de calcio y magnesio del agua de tu casa logrando así llegar a un nivel óptimo. Una vez descalcificada, el agua adquiere la dureza perfecta, ofreciendo importantes beneficios para la salud.